Ruta en bici por la Ribera del Duero: historia, bodegas y paradas imprescindibles

Ajusta el caso y prepara tu bicicleta, ¡nos vamos de ruta! Recorrer la Ruta del Vino Ribera del Duero en bicicleta es un planazo, sobre todo cuando sabes que vas […]

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Ajusta el caso y prepara tu bicicleta, ¡nos vamos de ruta! 

Recorrer la Ruta del Vino Ribera del Duero en bicicleta es un planazo, sobre todo cuando sabes que vas a poder aparcarla con seguridad gracias a los aparca bicis que hay repartidos por los diferentes pueblos de la Ribera del Duero. 

¿No sabes por dónde empezar? Te proponemos un recorrido cargado de rincones espectaculares para sacar el máximo partido a cada parada.

 

          1. San Esteban de Gormaz 

La primera parada arranca en Soria, en San Esteban de Gormaz. 

Esta localidad destaca por sus iglesias románicas de San Miguel y Santa María del Rivero a los pies del castillo, y el Lagar de San Miguel ubicado junto al barrio de 298 bodegas subterráneas, el más numeroso de toda la Ribera del Duero. 

El puente medieval, las rutas de la Senda GR-14, el Camino del Cid, dos playas fluviales y una oferta gastronómica ideal, ¿se puede empezar mejor? 

          2. Castillejo de Robledo 

Siguiendo en la provincia de Soria, la siguiente parada es Castillejo de Robledo, una villa repleta de historia. 

Canda la bici y sube al cerrillo donde se encuentran las ruinas de su Castillo del siglo XII, la ermita de los Santos Mártires Vidal y Marcelino, rodeadas de laderas de cuevas. 

En el centro del pueblo se encuentra una de sus joyas: la Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción. 

Además, cuenta con tres rutas de senderismo de la Ruta del Camino del Cid y una Escuela Museo perteneciente a la red de Museos Vivos. 

 

          3. Peñaranda de Duero 

Cruzamos la provincia de Burgos para detenernos en Peñaranda de Duero, un gran conjunto histórico. 

Pasamos las murallas con la bici por la Puerta de las Monjas y paramos en la Plaza Mayor, donde tendremos ya a la vista todas las “joyas” de este municipio:  la fachada del Palacio de Avellaneda, hoy reconvertido en hotel de 5 estrellas, la Ex Colegiata de Santa Ana, el caserío con fachadas de adobe o de madera, el Rollo de Justicia y en lo alto del pueblo, el Castillo.  

          4. Vadocondes 

Siguiendo el rio, paramos en Vadocondes, una villa de origen medieval. 

Al caminar por su casco urbano cruzarás sus puertas defensivas del siglo XV: la Puerta de Burgos y la Puerta Nueva, decorada con el escudo real de los Reyes Católicos. 

En sus calles destacan su rollo jurisdiccional gótico, las ermitas de San Cosme y San Damián y del Humilladero y la iglesia de Nuestra Señora de la Asunción. 

Además de contemplar el Duero desde su embarcadero a través de sus puentes, en la Cuesta de San Millán podrás descubrir el barrio de bodegas y lagares tradicionales.  

          5. Aranda de Duero 

Llegamos a la villa más grande de la provincia dentro de la D.O. 

La primera parada obligatoria es la fachada gótica de la Iglesia de Santa María la Real, la Iglesia de San Juan o el Palacio de los Berdugo. 

Aunque para entender a fondo la tradición vitivinícola y hacerte una idea del gran tesoro de Aranda de Duero, su red de 7 kilómetros de bodegas subterráneas medievales, recomendamos concertar visitas para ver el museo del CIAVIN, el Museo del Vino de Ribiértete,  las bodegas subterráneas de las Caballerizas y las Ánimas, o algunas privadas como la Bodega Histórica don Carlos y la del restaurante Lagar de isilla.  

Para completar la visita puedes pasear por los puentes de los ríos Duero, Bañuelos y Arandilla, sin olvidar reponer fuerzas en sus tradicionales asadores con el plato estrella: el lechazo asado. 

          6. Gumiel de Izan 

A solo 12 kilómetros de Aranda se encuentra Gumiel de Izán, una villa que destaca por su pasado que se remonta a la época romana, visible a través de los puentes de San Pedro y San Antonio. 

En cuanto reposamos con la bicicleta en la Plaza Mayor nos impresiona la espectacular escalinata y fachada de la iglesia de Santa María, que bien le han valido el apodo de “La Petra castellana”. 

Al pasear por sus calles descubrirás también su arquitectura popular, lagares, así como los arcos y restos de su antigua muralla medieval 

Además, el Sendero de los Molinos te ofrece una ruta parcialmente ciclable en la que podrás relajarte al lado del río. 

          7. La Horra 

Llegamos a uno de los pueblos con mayor tradición vitivinícola de toda la comarca, donde ya en el siglo XIX se elaboraban más de millón y medio de litros de vino al año. 

Hay muchas cosas que visitar: su Casa Consistorial, la Fuente de Abajo o su Museo del Vino, ideal para conocer las herramientas tradicionales con las que se trabajaba la tierra. 

De su patrimonio destaca la Iglesia de la Asunción de Nuestra Señora, diseñada por un colaborador de la Catedral de Burgos, que alberga en su interior dos valiosos bajorrelieves del siglo XII. 

Y si te apetece cambiar el asfalto por naturaleza, puedes recorrer el Sendero Paseo por el Monte para contemplar el Doncel de Mataperras. 

          8. Peñafiel 

Cruzamos Valladolid para detenernos en Peñafiel donde toda la atención se dirige de forma inmediata hacia su Castillo del siglo X que alberga en su interior el Museo Provincial del Vino. 

Pasear por su casco histórico es una maravilla: en él destaca la Plaza del Coso, un recinto medieval rodeado de 48 edificios con balcones de madera tallada diseñados para presenciar festejos taurinos y espectáculos. 

La visita se puede completar visitando el Monasterio de San Pablo, la Iglesia de Santa María, el Convento de las Claras y las históricas bodegas subterráneas que se esconden bajo la montaña del castillo. 

          9. Valbuena de Duero 

Avanzando por Valladolid llegamos a Valbuena de Duero, un municipio rodeado de paisajes cambiantes que invitan a la desconexión. 

Aquí podrás recorrer la Iglesia de Nuestra Señora del Castillo, cruzar el arco de su antigua muralla medieval o acercarte al paraje natural de “La Isla” a orillas del río. 

A pocos minutos, en San Bernardo, se encuentra uno de sus grandes tesoros: el Monasterio de Santa María de Valbuena, un complejo cisterciense que alberga la sede de la Fundación “Las Edades del Hombre”. 

          10. Quintanilla de Onésimo 

Acabamos nuestra ruta en Quintanilla de Onésimo, donde nacen las aguas de Canal del Duero. 

La primera parada obligatoria es cruzar su puente renacentista de siete arcos que conecta la villa con Olivares de Duero, o acercarte a ver sus antiguos lavaderos restaurados y el Parque de la Arquitectura del Vino. 

En el centro del pueblo se encuentran el retablo e la Iglesia de San Millán y la Ermita de San Roque. 

Y, para cerrar con Naturaleza el paseo en bici, podemos recorrer la ruta de Pico Cuadro. 

Y hasta aquí nuestro recorrido sobre dos ruedas por el corazón de la Ribera del Duero 

Tanto si buscas una escapada de fin de semana para desconectar como si te planteas completar el trayecto entero en varias etapas, solo necesitas ajustar el casco, y dejarte llevar. 

¿Cuál será tu primera parada? ¡Nos vemos en la ruta!

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